Control Político, Control Político Juventud

ESTUDIANTES DE MENOS RECURSOS SON LOS MÁS AFECTADOS POR EL CIERRE DE LOS COLEGIOS

Durante el debate de Control Político de dos días que se llevó a cabo en la Comisión de Gobierno del Concejo de Bogotá, revelé distintos estudios en los que se demuestra del enorme impacto que ha tenido el confinamiento en materia pedagógica, psicológica y socioeconómica en los niños, niñas y adolescentes de la capital.

En primer lugar, la duración de los cierres completos y localizados superó los siete meses de media en América Latina y el Caribe, en comparación con la media mundial de cinco meses y medio, más de 2 tercios del año escolar perdidos. Según un estudio de Unicef, en Colombia se vieron afectados más de 12 millones de estudiantes.

Como consecuencia, el Instituto Colombiano de Neurociencias encontró que las principales secuelas de la cuarentena y el cierre de las aulas generó en los niños, niñas y adolescentes, problemas para dormir, cambio de actitud, frustración y cambios de apetito, aumentando el riesgo de desarrollar trastorno por estrés, trastorno adaptativo, depresión y ansiedad.

Otro de los impactos graves en los estudiantes más vulnerables tiene que ver con la alimentación: con el aislamiento la alimentación del 15,5% de los niños menores de 5 años en Bogotá, Medellín, Cali y Manizales ha sido insuficiente o totalmente insuficiente. En el 2019 la desnutrición crónica en la capital del país tuvo una prevalencia de 16,2% ,la prevalencia en el primer trimestre del 2020 se ubicó en 17,4%.

Y por supuesto la brecha tecnológica es el factor que más causa desigualdad en medio de la virtualidad. Los niños y niñas más vulnerables tienen mucho menos acceso a herramientas tecnológicas y a planes de internet, especialmente en la zona rural de Bogotá. Precisamente en la localidad de Sumapaz se presentaron solo 15 casos de Covid-19, todos recuperados, y ninguno en menores de 10 años.

En 10 meses de pandemia la Localidad de Sumapaz sólo ha presentado 15 casos Covid. Es imperativo que se priorice el regreso a clases presenciales, gradual y bioseguro de 769 jóvenes que viven en una localidad con enormes brechas tecnológicas y sociales.

Pedí públicamente que en la alternancia se de prevalencia a actividades socio-afectivas y deportivas, que no solo se destine el tiempo en las aulas a las clases magistrales y al trabajo individual. También señalé que los protocolos de bioseguridad deben ser estrictos en materia de ventilación, lavado de manos y uso de tapabocas.

Resalté que algunos colegios ya trabajan en modelos de alternancia con periodos separados entre sí por 15 días para facilitar manejo de posibles contagios y que es indispensable la entrega de kits de bioseguridad a estudiantes o bono canjeable para adquirir tapabocas, gel antibacterial y otros insumos del kit.